martes, 29 de septiembre de 2009
Justine
Jóvenes, vosotros cuya delicadeza no ha sido todavía mancillada por el libertinaje, huid de este libro peligroso para el corazón y para los sentidos. Ustedes, hombres maduros, a quienes la experiencia y la serenidad ante todas las pasiones ha situado encima de todo peligro, léanlo para que vean hasta donde puede llegar el delirio de la imaginación humana.
jueves, 10 de septiembre de 2009
Unicel
Fue uno de esos días en los que ni el pelaje de la bestia, ni el aceite escurridizo, ni la mirada de la abuela me calmaron. Fue uno de esos días deshechables en los que era de unicel, aparentemente resistente pero sin un uso final.
Ese día me odiaste ¿No es así? Sentiste la necesidad de separarme en copos blancos que contaminaran a alguien más.
Y yo no sentí, no sentí nada. Me olvidé de mí, de ti, de las garras hambrientas. Me derretí en otro molde que pensé, con el tiempo te agradaría más.
Ese día me odiaste ¿No es así? Sentiste la necesidad de separarme en copos blancos que contaminaran a alguien más.
Y yo no sentí, no sentí nada. Me olvidé de mí, de ti, de las garras hambrientas. Me derretí en otro molde que pensé, con el tiempo te agradaría más.
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