Aquejado por los dolores del crecimiento, Peter corrió hacia le cueva de la laguna de las sirenas. Cayó justo a su entrada mirando de frente los inexpresivos huesos del cocodrilo, sintiendo como cada vez era más James Garfio y menos Peter Pan. Podía percibir como poco a poco se iba transformando; alargó la mano derecha en un gesto de desesperación hacia los restos de una sirena, pero lo unico que encontró fue arena, arena color escarlata, escarlata como Nunca Jamás.
Rojo escarlata es el color de la pasión.
ResponderEliminarCreo que debemos teñirnos de rojo escarlata... ser mas james y menos peter... o no.